
Esta semana fui a ver a un cantante que de pequeño no me gustaba, Miguel Bosé, creo que tiene casi los mismos años que yo, por lo que hemos compartido muchas de las cosas de esta vida. Cantó durante varias horas canciones nuevas, pero lo que me llamó la atención fue cuando cantó las canciones viejas, llegaron a mí recuerdos pasados de una época ingenua y feliz. De las "Scala-Hifi" que hacíamos en Las Torres, la época de la pandilla, las primeras salidas a las discotecas. Esas canciones impregnaron el aire de juventud y frescura. Y hubo momentos emotivos que me recordaron muchas cosas que tenía olvidadas en ese baúl que solo sacamos cuando nos pincha alguna imagen pasada. Recordé a Esther y sus bailes, a Gustavo y su pelo largo, a Susana y ese beso que nunca fué, al hombrecillo que nos aguantaba todas las tardes en los ensayos, a Cristina y su versión impecable del tema de Amy Steward, a Ignacio y Mingo con sus "Calatraba", tantas cosas que solo la memoria tiene, y que hacen bonito el haber vivido esa época.
Mi frase del día es una reflexión que hizo un médico:
'En el mundo actual se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres que en la cura del Alzheimer.
De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven'.
Dr. Drauzio Varella
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