CoronaVirus Covid-19
Cuando celebrábamos las campanadas a principios de año creo que nadie imaginó lo que pasaría unos meses después. Sabíamos que en China estaba pasando pero, a raíz de la contundencia que se trató, confiábamos que no saliera de allí. Aún así decíamos que esas medidas no se podrían aplicar en Europa.
Cuán equivocados estábamos en todo, en que no llegaría aquí y en que no podríamos tomar esas medidas. Este virus ha parado la economía, la política, las relaciones sociales… en definitiva el mundo. Poco a poco los países van cayendo sin aprender de lo pasado por el vecino por lo que se van cometiendo los mismos errores.
La globalidad nos sirve para saber al instante que pasa en resto del mundo pero no para aprender de ellos. Sin embargo, bendita globalidad, porque no me imagino pasar por ésto sin el apoyo de las redes sociales, del compromiso de la gente, de las grandes iniciativas que han surgido y de la corrección en tiempo real de las medidas propuestas por los gobiernos.
Esta pandemia se estudiará en las escuelas, seguramente creará un protocolo mundial para evitar su repetición, y eso, tampoco lo podíamos imaginar a principios de año. Estamos ante una encrucijada que nos ha puesto claro que todos debemos remar en la misma dirección si queremos pervivir como especie.


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