Si el 2020 fue el año del Covid-19, el 2021 será el año del volcán de La Palma. Todos vimos, entre estupor y dolor, como surgía un volcán en Cumbre Vieja el 10 de Octubre.
Ese mismo día saqué pasaje para que un mes después pudiera estar allí y no perderme ese fenómeno de la naturaleza.Llegamos a La Palma un jueves y ya empezamos a palpar el ambiente con ese olor a azufre, esa ceniza que se pegaba a todo lo que había, y que hacía casi inútil su retirada pero imprescindible y necesaria.Pudimos ver los desastres de la lava, e incluso cómo se creaba una nueva colada mientras estábamos allí. Contemplamos el volcán de noche y cómo avanzaba la colada hacia el mar. También pudimos apreciar la rotura del cono norte del cráter y la agresividad que ocasionó en el volcán.
La naturaleza tiene muchas muestras y un volcán es una de las más espectaculares. Pero La Palma no es solo volcán y lava. Aprovechamos el viaje para ver algunas maravillas de esta isla a la que llaman bonita, cosa que comparto. Primero fuimos a ver los
dragos gemelos, unos dragos que tienen una edad entre 200 y 250 años. Están en Breña Alta y son tan emblemáticos que el ayuntamiento lo incluyó en su heráldica en el año 1990. También vimos una palmera canaria variegada, creo que la única en estado salvaje que existe en La Palma. Aunque estaba algo estropeada, sigue siendo un espectáculo verla.
Se encuentra en la zona de Mirca, cerca de la capital. Tiene unos 60 años, y muchos novios, aunque los dueños no la han querido vender a pesar de que les han ofrecido hasta 3000€ por ella.
Otro lugar fantástico es la cascada de Los Tilos, en una zona privilegiada de laurisilva, en San Andrés y Sauces. En sus bosques podemos apreciar Tiles, viñátigos, barbuzanos, helechos gigantes... un paisaje que nos adentra en la época terciaria. Podemos ver también al pizón azul, paloma rabiche entre otros.
Es un preludio a una de las caminatas más famosas de La Palma, Marcos y Cordero.
En la zona de Garafía, concretamente en Las Tricia, está un dragonal digno de su visita, los dragos de Buracas. Encontraremos una colección de dragos de los cuales muchos tienen más de 100 años de antigüedad. A pesar de que el camino es una continua bajada que luego hay que subir, merece la pena admirar todos estos dragos con el océano de fondo.
Como frase, y en honor al volcán:
Nankurunaisa (El tiempo lo cura todo).






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